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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA. Octubre 1995 |
Cómo satisfacer las necesidades de los adultos jóvenes Al llegar a la madurez y volverse sexualmente activos, más jóvenes enfrentan serios riesgos para su salud. En su mayoría, estos jóvenes encaran estos riesgos provistos de escasa información objetiva, demasiada poca orientación sobre la responsabilidad sexual y demasiado poco acceso a la asistencia sanitaria. Cómo satisfacer las diversas necesidades de los adultos jóvenes es un problema que enfrentan los padres, las comunidades, los dispensadores de atención sanitaria y los educadores. Pese a las urgentes necesidades, los esfuerzos de los programas han sido insignificantes y se han visto frenados por las controversias. La quinta parte de la población mundial tiene entre 10 y 19 años de edad. Los jóvenes se casan ahora más tarde y es más común que inicien la vida sexual antes del matrimonio. Están, por tanto, más expuestos al riesgo de tener un embarazo no deseado o enfermedades de transmisión sexual (ETS). En los países en desarrollo, 20% a 60% de los embarazos y partos de las jóvenes son involuntarios y se presentan antes de lo planeado. El embarazo pone en riesgo la salud de las jóvenes, sea por el parto o por un aborto peligroso. Cada vez más, la paternidad precoz entraña la pérdida de educación, con la consiguiente pérdida permanente de ingresos. La mitad de los infectados por el VIH causante del SIDA tienen menos de 25 años de edad. La ayuda que los adultos jóvenes necesitan para evitar estos riesgos varía. Algunos jóvenes no son sexualmente activos. Necesitan apoyo y conocimientos prácticos para postergar el inicio de la actividad sexual. Algunos han sido sexualmente maltratados. Necesitan protección y asistencia. Otros comienzan las relaciones sexuales antes del matrimonio y algunos cambian de compañero sexual varias veces antes de casarse. Necesitan ayuda para practicar la abstinencia sexual o usar condones para prevenir el embarazo y las ETS. Muchos otros están casados y necesitan aproximadamente los mismos servicios de salud y planificación familiar que las demás parejas casadas. Cómo llegar a los jóvenesLos programas de educación sexual y salud reproductiva para adultos jóvenes tienen opositores, pero las investigaciones muestran que estos programas no conducen a una actividad sexual más frecuente o temprana, como temen aquellos. Para obtener apoyo del público, los programas deben trabajar con los padres y dentro de las normas de la comunidad. Al mismo tiempo, los programas deben abogar por nuevas normas sociales que protejan la salud de los adultos jóvenes. Las normas actuales premian a los muchachos pero castigan a las niñas por tener relaciones sexuales; embellecen la actividad sexual irresponsable en los medios de difusión pública, pero rechazan el interés natural de los jóvenes en la sexualidad. Mientras no cambien estos valores, les resultará muy difícil a los programas para adultos jóvenes fomentar el comportamiento responsable y suministrar atención adecuada. La educación para la vida familiar (EVF) es el único programa de amplia difusión para adultos jóvenes de los países desarrollados y los que viven en países en vía de desarrollo. Estos programas breves, que en su mayor parte se llevan a cabo en las escuelas, fomentan la abstinencia, enseñan salud y fisiología de la reproducción, desarrollan la capacidad para resolver problemas, adoptar decisiones y planear la vida y, en algunos casos, discuten la anticoncepción. Actualmente muchos de los programas también se ocupan del VIH/SIDA, mientras otros programas escolares y de extensión se centran exclusivamente en la prevención del SIDA. El impacto ha sido modesto. Los programas de EVF pueden contribuir a incrementar los conocimientos y a mejorar la actitud del público. Los mejores programas también han contribuido a postergar la iniciación sexual y a reducir la frecuencia de la actividad sexual o a aumentar algo el uso de anticonceptivos. Para contrarrestar la representación habitual de relaciones sexuales libres de riesgos, algunas campañas llevadas a cabo a través de los medios de difusión han recurrido a programas de entretenimiento para fomentar el comportamiento responsable. Para obtener servicios de planificación familiar, tratamiento de ETS (las enfermedades tranmitidas sexualmente) y atención prenatal, los adultos jóvenes deben acudir, en su mayoría, a los mismos dispensarios destinados a personas mayores. Solo algunos hospitales y organizaciones no gubernamentales han establecido dispensarios y horas de servicios especiales para los jóvenes. Se han ensayado numerosos programas de extensión en los que generalmente se emplean adultos jóvenes para hablar con sus compañeros y a veces para distribuir condones. En algunas escuelas de los Estados Unidos los dispensarios ofrecen algunos servicios de salud reproductiva junto con otro tipo de asistencia; algunas escuelas distribuyen condones. Lecciones aprendidas
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