| Los pasos de ACCEDA: |
Atender al cliente | Conversar con el cliente | Comunicar información al cliente |
Elegir un método apropiado | Describir | Acordar otra visita | Cuadros | Índice |
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En ACCEDA, la primera C significa “Conversar”. El proveedor de atención pregunta hábilmente y escucha activamente las respuestas del cliente.
“¿Qué espera que podamos hacer hoy por usted?” Algunos clientes no se atreven a hablar sobre sus necesidades, propósitos o esperanzas. Pero si usted no averigua qué quieren realmente, tal vez se vayan decepcionados. Tal vez no observen las instrucciones. Quizá no vuelvan. Incluso pueden quejarse de la atención que les ha dispensado. De modo que a menudo es útil preguntar al cliente amablemente, pero de manera directa, qué es lo que el cliente espera de esta visita. Discusión sugerida: ¿Cuál es la manera cordial y respetuosa de hacer esta pregunta a sus clientes? |
| ¡Las preguntas que admiten más de una respuesta son las que dan mejor resultado! | Las preguntas que aparecen a continuación son preguntas que admiten más de una respuesta. Invitan a los clientes a dar respuestas detalladas y honestas. Les ayudan a pensar acerca de las opciones disponibles. La respuesta a este tipo de pregunta a menudo sugiere la pregunta siguiente.
“¿Podría decirme, por favor, cuáles son sus razones para venir?” |
Las preguntas que aparecen a continuación son preguntas que requieren una respuesta determinada, generalmente “sí” o “no”. Con ella se termina la discusión. Algunas de estas son también preguntas capciosas. Con ellas se empuja al cliente a responder como quiere el entrevistador.
“¿Ha venido aquí por la planificación familiar?” |
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| Discusión sugerida: Piense en otras preguntas que admiten más de una respuesta y que requieren una respuesta determinada. ¿Cuáles son mejores? También, ¿cómo puede transformar una pregunta del segundo tipo en una pregunta del primer tipo? | ||
| La planificación familiar y otras cuestiones relacionadas con la salud reproductiva pueden ser un asunto muy privado para los clientes. Cuando hablan de estos temas, los clientes pueden sentirse molestos, confundidos, preocupados o temerosos. Estos sentimientos influyen en sus decisiones, haciéndolas más difíciles o llevándolos a tomar decisiones que más adelante pueden lamentar. ¿Cómo puede usted ayudar a los clientes a afrontar sus sentimientos? En primer lugar, pregúnteles y ayúdelos a hablar sobre sí mismos. Présteles toda su atención. Escuche activamente y pregunte hábilmente. Observe los movimientos y expresiones corporales de los clientes pues éstos pueden ayudarle a darse cuenta de cómo se sienten. Una vez que reconozca los sentimientos de los clientes, hágales saber en palabras claras y sencillas que usted los comprende. Esto se denomina “reflejar los sentimientos”. A la derecha pueden verse dos ejemplos. Usted no puede cambiar los sentimientos de los clientes. Sólo ellos pueden hacer eso. Pero cuando usted refleja los sentimientos, usted demuestra que los entiende. También les dice que está bien sentirse de esa manera. Al hablar acerca de sus sentimientos, los clientes tienen una mejor comprensión de sí mismos. Puede resultarles entonces más fácil tomar decisiones atinadas y saludables. |
Reflejar los sentimientos![]() |
Ejemplo 2 ![]() |
Pero la salud reproductiva no puede separarse de la sexualidad. Para tomar decisiones saludables, los clientes generalmente tienen que discutir el comportamiento sexual. De allí que los proveedores de atención tienen que sentirse cómodos cuando oyen y emplean términos sexuales y también cuando usan figuras o modelos del cuerpo humano. A continuación se sugieren algunos ejercicios que pueden facilitar la discusión sobre cuestiones sexuales:
Suministre a los clientes información delicada en otra forma. Ellos pueden entonces tenerla en cuenta aun cuando no quieran discutirla abiertamente. Por ejemplo, los carteles, folletos, videos, radio y televisión pueden explicar los riesgos de tener más de un compañero sexual, los signos de las ETS o la necesidad de usar condones.
Dar inicio a una discusión sobre cuestiones sexuales suele ser el paso más difícil. ¿Cómo puede usted hacer saber con tacto a los clientes que está dispuesto a discutir temas relacionados con la sexualidad, pero que no los obligará a hacerlo? Podría preguntar: “¿Vieron el cuadro mural sobre ETS en la sala de espera? ¿Qué preguntas les plantea?” ó “Algunas mujeres dicen que les preocupa que sus maridos tengan relaciones sexuales con otras mujeres, pero no saben cómo hablar con ellos sobre este problema. ¿Cómo creen que manejarían esta situación?” De aquí puede llevarlos gradualmente a una charla más personal si así lo desean.
Los deseos del cliente —y no los deseos del proveedor de servicios— determinan cuánto asesoramiento ha de darse. Algunos clientes querrán más asesoramiento y otros clientes, menos.
El buen asesoramiento ayuda a los clientes a decidir por sí mismos. Asesorar no quiere decir controlar, o sea, tomar las decisiones por el cliente.
El proveedor de servicios puede dar asesoramiento y proteger al mismo tiempo el derecho del cliente a tomar una decisión informada (ver La elección informada— el derecho de todo cliente). (Sugerencia: Si se hacen preguntas en lugar de afirmaciones es posible evitar el peligro de ejercer control.)
| Asesoramiento (¡Pruebe esto!) | Control (¡Evite esto!) |
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| Decirle claramente al cliente que a él o ella le corresponde decidir, ofreciéndole ayuda al mismo tiempo: “Juntos podemos reflexionar sobre su decisión, pero la elección es suya.” Ayudar a los clientes a pensar acerca de los efectos de lo que elijan—buenos y malos: “La píldora les descompone el estómago a algunas mujeres al principio. ¿Qué ocurriría si esto le pasara a usted?” Ayudar a los clientes a pensar en su vida cotidiana: “Con su horario, ¿qué le haría recordar que tiene que tomar la píldora?” Guiarse por lo que dice el cliente: “Usted dijo que había tenido varios compañeros sexuales el año pasado. Eso me hace pensar que usted tal vez necesite protegerse de las ETS.” Mencionar experiencias comunes de otras personas como el cliente. Sea mesurada: “Con los inyectables, algunas mujeres están contentas cuando no tienen el período mensual, pero otras mujeres los evitan por esta razón.” Respetar la decisión de cada cliente sobre su propia vida: “Entiendo que usted debe dejar su casa y trabajar en la ciudad casi todo el tiempo. En este caso...” |
Dar asesoramiento cuando no se le pide: “Bueno, si quiere saber mi opinión...” Sustituir la elección del cliente por la suya: “Yo, en su lugar,...” Expresar su opinión personal o hacer críticas acerca del comportamiento del cliente: “Está mal hacer eso. Usted debería saberlo.” Exigir una decisión inmediata sin tiempo para considerarla: “Esa es la lista de métodos que tenemos. ¿Cuál quiere usted?” Expresar la decisión del cliente por él o ella: “Estoy seguro de que usted no quiere este método”. Pida, en cambio, al cliente que exprese su propia elección o deseos, luego repítaselos. Usar las palabras deberá, siempre, debe y nunca. Interrumpir bruscamente al cliente: “Tenemos poco tiempo. Prosigamos...” Suponer que todas las personas parecidas tienen exactamente las mismas necesidades: “Usted no está casado y todos los solteros necesitan condones para protegerse de las ETS.” |
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