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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland, 21202, USA. Volumen XXIX, Número 1 |
Cómo ayudar a los clientes a |
![]() JHU/CCP Los clientes activos pueden tomar mejores decisiones sobre la salud. En Indonesia, el proyecto “El paciente inteligente” trabajó individualmente con más de 500 clientes de servicios de planificación familiar para ayudarles a participar más activamente en las sesiones de orientación. La capacitación les infundió más confianza para hablar durante la orientación, hacer preguntas y expresar lo que les preocupaba. |
A veces las preferencias iniciales se basan en información inexacta. Para asegurar que se trata de elecciones informadas, los proveedores pueden pedir, sin demostrar desaprobación o aprobación, que los clientes expliquen el porqué de su preferencia (244, 348). En los estudios se encontró que en Ecuador los proveedores pedían al 99% de los nuevos clientes que explicaran por qué elegían un determinado método; en Zimbabue al 87% de los clientes, y en Uganda al 73% (407) (ver la Figura 4).
En cuanto a los nuevos clientes que no han pensado aún en un método anticonceptivo, se averiguará qué es lo que les interesa en particular, como por ejemplo, el espaciamiento o limitación de los nacimientos, la anticoncepción de emergencia, o la protección contra las ITS, a fin de abordar en la discusión los métodos de mayor interés (139). Los proveedores pueden preguntar a los clientes qué desearían saber acerca de la planificación familiar (100, 348), ajustar la información a lo que el cliente quiere saber y ayudarle a considerar qué atributos quiere en un método (31, 299).
El porcentaje de proveedores que discuten en detalle los métodos anticonceptivos con los clientes varía. De acuerdo con los estudios realizados entre más de 15.000 clientes en ocho países de Latinoamérica, 83% de los clientes dijeron que el tiempo dedicado a la consulta era suficiente para abordar sus necesidades, 88% dijeron que habían tenido oportunidad de hacer preguntas y aclarar las dudas, y 90% dijeron que el uso del método se había explicado claramente (459). En los estudios realizados en Kenia se encontró que los proveedores explicaron cómo actúa el método en 56% de las consultas (300). En Uganda los proveedores explicaron a 94% de los clientes cómo usar el método escogido en comparación con 83% en Ecuador y 85% en Zimbabue (407) (ver la Figura 4).
La información sobre métodos anticonceptivos que los pro- veedores suministran o dejan de suministrar en las sesiones de orientación puede ser de importancia crucial para el uso eficaz de los anticonceptivos. En un dispensario de Kenia, por ejemplo, las mujeres que sufrieron la ineficacia del método anticonceptivo tendían tres veces más que otras mujeres que usaban el mismo método a declarar que habían recibido información inadecuada sobre el método (307). Como dijo una mujer sudafricana, “Estuve tomando la píldora pero la dejé y me dieron para usar uno de esos productos de gel, pero yo no sabía realmente cómo surte efecto y quedé embarazada. Después de eso he aprendido mucho acerca de este producto” (167).
La orientación sobre los efectos secundarios antes de que las clientes comiencen a usar un método es particularmente importante para ayudar a las clientes a hacer elecciones informadas, de modo que, si lo prefieren, pueden elegir otro método. Por ejemplo, en China las tasas de continuación del uso de inyectables eran más altas cuando los proveedores les avisaban por adelantado a las mujeres que era posible que el flujo menstrual experimentara cambios que cuando no les avisaban, en parte porque las mujeres que encontrarían intolerables esos cambios elegían, en cambio, un método diferente (267).
La orientación sobre los efectos secundarios también es importante para la continuación del uso del método anticonceptivo (92, 141, 191, 193, 458). En Níger, por ejemplo, sólo 19% de las mujeres que dijeron haber recibido información adecuada sobre los efectos secundarios interrumpieron el uso de anticonceptivos a los seis u ocho meses, en comparación con 37% de las mujeres que dijeron haber recibido información inadecuada. En Gambia la diferencia era aún mayor: 14%, en comparación con aproximadamente 50% (89).
Por otra parte, no todos los proveedores asesoran a las clientes sobre los efectos secundarios de los anticonceptivos. En Uganda, 85% de las clientes recibieron información sobre los efectos secundarios, 70% en Zimbabue y 70% en Ecuador (407). En Kenia se supo a través de las entrevistas de salida de las clientes que los proveedores de servicios les dijeron a las clientes qué hacer si experimentaban efectos secundarios en 76% de las consultas, les describieron los posibles efectos secundarios en 60% de las consultas y les preguntaron si tenían alguna pregunta en 60% de las consultas (300).
Tamizaje para determinar la elegibilidad médica. El paso final para ayudar a una persona a elegir un método anticonceptivo es el examen para determinar si hay razones médicas que prevengan el uso seguro del método. Una vez que una cliente demuestra clara preferencia por un método, el proveedor puede preguntarle si tiene trastornos médicos específicos que impidan su uso seguro. El proveedor puede ayudar a la cliente a considerar y comparar los riesgos y beneficios tanto del embarazo como del uso de ese método particular de planificación familiar (258). Cuando el uso de un método se descarta por razones médicas y la cliente no puede obtener el método que prefiere, el proveedor puede explicar por qué y ayudarla a elegir otro.
Clientes constantes. La decisión de continuar usando un método anticonceptivo deberá estar tan bien informada como la elección inicial. Cuando se pregunta a los clientes constantes si tienen algún problema con el método que están usando se les está invitando a pensar en las posibles dudas que podrían llevar a la interrupción del método. Un componente esencial de la elección informada y la satisfacción de los clientes es informar a los clientes que tienen la opción de cambiar de método en cualquier momento y tan a menudo como sea necesario (59).
No obstante, muchos proveedores no ofrecen esta información durante la orientación. Por ejemplo, en 1995, a 41% de 224 nuevos clientes encuestados en Kenia se les había dicho que tenían la opción de cambiar de método si no estaban satisfechos con el que usaban (303). En un estudio similar realizado en Zimbabue en 1996 se encontró que, de 168 nuevos clientes encuestados, sólo 13% habían sido informados que tenían la opción de cambiar (112).
Las tasas altas de continuación del método a veces indican que las personas no saben que pueden cambiar o que tienen una opción limitada de métodos (10). Por ejemplo, en estudios llevados a cabo en Indonesia se encontró que las tasas de continuación entre las usuarias de implantes eran cuatro veces más altas que entre las usuarias de DIU, en parte porque las primeras no sabían que era posible sacar los implantes antes de transcurridos cinco años, mientras las usuarias de DIU sabían que éstos podían extraerse en cualquier momento (419).
Por otra parte, cuando las personas dejan de usar un cierto anticonceptivo quizá no se deba a que están insatisfechas con el método. Las que dejan un método después de usarlo por largo tiempo generalmente lo hacen porque sus necesidades reproductivas o sus intenciones han cambiado (10, 138, 291). Esos cambios son de prever y no suponen necesariamente problemas con el método inicial elegido. Esas personas están más bien eligiendo algo que responda mejor a sus necesidades (110, 139).
Ya sea que consideren comenzar a practicar la planificación familiar, elegir entre los métodos o continuar el uso, las personas pueden tomar decisiones más saludables si hacen elecciones informadas, es decir, si eligen ellas mismas basándose en información correcta y una variedad de métodos anticonceptivos. Es mucho lo que los programas y proveedores de servicios de planificación familiar pueden hacer junto con los gobiernos y las organizaciones donantes para ayudar a la gente a hacer elecciones informadas para planificar la familia.
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