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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA. Número publicado en colaboración con el: Center for Health and Gender Equity (CHANGE) es una organización dedicada a la investigación y promoción que busca integrar el interés por la igualdad de los géneros y la justicia social en las políticas y prácticas internacionales de salud. Se puede comunicar con el personal de CHANGE por correo electrónico dirigiéndose a: change@genderhealth.org or at http://www.genderhealth.org. Volumen XXVII, Numero 4 Temas sobre salud mundial |
Abuso por parte de la pareja íntima
En todo el mundo una de las formas más comunes de violencia contra la mujer es el abuso por parte del marido u otro compañero íntimo. La violencia por parte del compañero tiene lugar en todos los países y no está limitado a ciertos grupos sociales, económicos, religiosos o culturales. Aunque las mujeres también pueden ser violentas y el abuso existe en algunas relaciones homosexuales, la vasta mayoría de los casos de abuso por parte de la pareja es del hombre contra la compañera. Si bien los estudios sobre el abuso de la pareja íntima están en las etapas iniciales, existe consenso creciente acerca de su naturaleza y de los diversos factores que lo causan. El abuso por parte de la pareja íntima, que da lugar a las expresiones "esposas agredidas", "agresión física", o "violencia en el hogar", es generalmente parte de un patrón de comportamiento y control abusivos más que un acto aislado de agresión física. El abuso por parte de la pareja puede adoptar una variedad de formas, incluido el maltrato físico, como golpes, bofetadas, puntapiés y palizas; el abuso psicológico, como el menosprecio, la intimidación y la humililación constantes; y la actividad sexual forzada. En el abuso suele estar incluido el comportamiento de control, tendiente a aislar a la mujer de su familia y amigos, vigilar sus movimientos y restringir su acceso a los recursos. Magnitud del problemaEn casi 50 encuestas de población de distintas partes del mundo, 10% a más del 50% de las mujeres declararon haber sido golpeadas o maltratadas físicamente por un compañero íntimo en algún momento de la vida (ver Cuadro 1). Los datos del cuadro 1 se refieren sólo a las mujeres que sufrieron agresión física. Los estudios sobre actos de violencia por parte del compañero son tan recientes que se dispone de pocos datos comparables sobre el abuso psicológico y sexual infligido por la pareja íntima. EL maltrato físico en las relaciones íntimas casi siempre va acompañado de abuso psicológico y, en un tercio a más de la mitad de los casos, de abuso sexual (59, 75, 131, 258, 272). Por ejemplo, entre 613 mujeres maltratadas en Japón, 57% habían sufrido los tres tipos de abuso: físico, psicológico y sexual. Sólo 8% habían experimentado únicamente abuso físico (485). En Monterrey, México, 52% de las mujeres físicamente maltratadas también habían sido objeto de abuso sexual por parte del compañero (191). En León, Nicaragua, de 188 mujeres físicamente maltratadas, sólo 5 no habían sufrido abuso sexual, psicológico, o ambos a la vez (131). En su mayoría, las mujeres que sufren alguna agresión física generalmente experimentan numerosos actos de violencia a lo largo del tiempo. En el estudio de León, por ejemplo, 60% de las mujeres maltratadas el año anterior habían sufrido abuso más de una vez, y 20% habían sufrido serios malos tratos más de seis veces. Entre las mujeres que declararon alguna agresión física, 70% notificaron abuso grave (130). El número promedio de agresiones físicas sufridas el año precedente entre las mujeres actualmente maltratadas encuestadas en Londres ascendía a siete (308); en Estados Unidos en 1997 ascendía a tres (436). En las encuestas sobre la violencia inflijida contra la mujer por el compañero, generalmente se les pregunta a las mujeres si han experimentado, o no, alguno de los actos enumerados en una lista, como haber sido abofeteadas, empujadas, puñeteadas, golpeadas o amenazadas con un arma. Cuando las preguntas se refieren al comportamiento, como por ejemplo, "¿Su compañero la ha forzado alguna vez a tener relaciones sexuales contra su voluntad?", se obtienen respuestas más precisas que cuando se les pregunta si han sido "maltratadas" o "violadas" (127). En las encuestas se definen generalmente como "violencia grave" los actos físicos más graves que dar bofetadas, empujones, empellones o tirar objetos a una persona. Cuando se miden los "actos" de violencia no se describe la atmósfera de terror en que suelen estar sumidas las relaciones abusivas. En la encuesta de violencia nacional de Canadá de 1993, por ejemplo, un tercio de las mujeres que habían sido físicamente agredidas por un compañero dijeron que en algún momento de la relación habían temido perder la vida (378). Las mujeres a menudo dicen que el abuso y degradación psicológicos son incluso más difíciles de soportar que el abuso físico (57, 58, 96). |
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