GUÍA ESPÉCIAL :
Qué pueden hacer los dispensadores de atención
de salud respecto de la violencia en el hogar


Los dispensadores de atención de salud pueden ayudar a resolver el problema de la violencia contra la mujer si aprenden de qué manera preguntar a las clientes acerca de la violencia, reconocen mejor los signos que pueden distinguir a las víctimas de la violencia en el hogar o el abuso sexual, y ayudan a las mujeres a preparar un plan de seguridad personal para protegerse a sí mismas. Todos pueden hacer algo para ayudar a promover las relaciones no violentas.

Dispensadores de
atención de salud:
¿somos nosotros
parte del problema?

Los que abogan en pro de la mujer en los Estados Unidos se han referido por muchos años al sistema de “poder y control” para describir cómo algunos hombres recurren a la violencia para dominar a la pareja y mantener el control de la relación. La rueda de la derecha se ha adaptado de ese sistema para mostrar cómo el comportamiento de los dispensadores de atención sanitaria suele contribuir a la opresión de la mujer.





¿O somos
parte de
la solución?
Una rueda alternativa sugiere de qué manera los agentes de salud pueden habilitar a las mujeres para que superen el abuso*.

*Adaptado de : The Medical Power & Control Wheel. Preparado por el Domestic Violence Project, Inc., 6308 Eighth Ave., Kenosha, WI 53143, USA.

Esta guía fue preparada por el Center for Health and Gender Equity para Population Reports, Para acabar con la violencia contra la mujer, Serie L, No. 11, diciembre de 1999.




Cómo preguntar acerca del abuso Un día, después de leer un folleto educativo sobre la violencia en el hogar, Richard Jones, ex presidente del Colegio Americano de gíneco-obstetricia, le preguntó a una antigua paciente si el marido le había pegado alguna vez. La respuesta lo dejó estupefacto: “Doctor Jones, no se imagina cuánto tiempo hace que espero esa pregunta” (242).

Cualquier dispensador de servicios puede ayudar mucho si “hace la pregunta”. Jones les pregunta ahora a todas sus pacientes acerca del abuso e incita a todos sus estudiantes a hacer lo mismo. El primer paso importante es considerar cómo introducir el tema y desarrollar la manera estándar de hacer la pregunta a todas las clientes. He aquí algunas opciones:

Introducir la pregunta
"Antes de hablar sobre los anticonceptivos posibles, convendría saber un poco más sobre las relaciones con su pareja.”
“Como la violencia es común en la vida de la mujer, hemos empezado a hacer preguntas sobre el abuso a todas las clientes.”
“No sé si usted tiene este problema, pero la tensión en el hogar es un problema que enfrentan muchas de las clientes que vienen a verme. Algunas se sienten muy intimidadas o incómodas para mencionarlo ellas mismas, de modo que ahora hago habitualmente estas preguntas.”

Preguntar indirectamente
“Sus síntomas pueden estar relacionados con el estrés. ¿Tienden usted y su compañero a pelearse mucho? ¿Ha quedado lastimada alguna vez?”
“Tiene su marido algún problema con el alcohol, las drogas o el juego por dinero? ¿Cómo influye eso en su manera de portarse con usted y los niños?”
“Cuando considere qué método anticonceptivo le conviene, un factor importante es si puede o no anticipar el momento del acto sexual. ¿Siente usted en general que puede controlar el momento en que tendrá lugar? ¿Hay ocasiones en que su pareja puede forzarla a tener relaciones sexuales con él inesperadamente?”
“¿Quiere algunas vez su compañero tener relaciones sexuales cuando usted no lo desea? ¿Qué ocurre en esos casos?”

Preguntar directamente
“Como usted debe saber, estos días no es raro enterarse de que alguien ha sido emocional, física o sexualmente maltratada en algún momento de la vida, y que muchos años más tarde eso le afecte la salud. ¿Alguna vez le ha pasado eso?”
“He visto lesiones como la suya en personas que han sido golpeadas. ¿Es eso lo que le pasó a usted?”
“¿Alguna vez le pegó o lastimó físicamente su compañero o ex compañero?”
“¿La forzó alguna vez su compañero a tener relaciones sexuales cuando usted no lo deseaba?”
“¿Tuvo de pequeña alguna experiencia sexual desagradable?”
Preguntar para las historias clínicas o los formularios de ingreso de las pacientess
“¿Tiene usted actualmente o ha tenido alguna vez una relación en la que recibió lesiones físicas, amenazas o se sintió atemorizada?”
“¿Alguna vez la violaron o la forzaron a tener relaciones sexuales contra su voluntad?”
“¿Tuvo alguna vez en la niñez experiencias sexuales indeseadas?”

Cuando los dispensadores de atención de
salud pregunten acerca de la violencia,
las mujeres tendrán muchas cosas que contarles.

Sugerencia: discuta con sus colegas cómo
responder con comprensión y respeto.




Fuentes: Center for Health and Gender Equity y Family Violence Prevention


La mejor manera de descubrir una historia de abuso en las clientes es preguntarles sobre ello. Por otra parte, varios tipos de lesiones físicas, trastornos de salud y comportamiento de la cliente deberán despertar las sospechas del personal de salud de que hay violencia en el hogar o abuso sexual. En presencia de estos signos, o “banderas rojas”, los dispensadores de atención deberán preguntar a las clientes acerca del posible abuso, recordando que deberán demostrar comprensión y respeto por la intimidad de la cliente.


Violencia en el hogar Abuso sexual
Trastornos crónicos, vagos, sin causa física obvia, El embarazo de niñas menores de 14 años de edad, no casadas,
Lesiones que no concuerdan con la explicación de la forma en que ocurrieron, Infecciones de transmisión sexual en niños o jovencitas,
Un compañero demasiado atento, dominador o reacio a separarse del lado de la mujer, Prurito o pérdida de sangre vaginal,
Lesión física durante el embarazo, Defecación o micción dolorosa,
Comienzo tardío de la atención prenatal, Dolor abdominal o pelviano,
Historia de intento de suicidio o pensamientos suicidas, Problemas sexuales, ausencia de placer,
Demora en buscar tratamiento para las lesiones recibidas, Vaginismo (espasmos de los musculos alrededor de la abertura de la vagina),
Infección de las vías urinarias, Ansiedad, depresión, comportamiento autodestructivo,
Síndrome crónico de intestino irritable, Problemas para dormir,
Dolor pelviano crónico. Historia de síntomas físicos crónicos, inexplicados,
   La paciente tiene dificultad con los exámenes pelvianos o los evita,
   Problemas con el alcohol y las drogas,
   Falta de inhibiciones sexuales,
   Obesidad extrema.

Fuente: Center for Health and Gender Equity y Family Violence Prevention Fund (460).
  


Preparación de un plan para ponerse a salvo

Los dispensadores de atención pueden ayudar a las mujeres a protegerse de la violencia en el hogar, aun si no están preparadas para dejar el hogar o denunciar al compañero agresor ante las autoridades. Si las clientes tienen un plan personal para ponerse a salvo, serán más capaces de enfrentar episodios violentos. El personal de salud puede examinar estos puntos y ayudar a cada una a planear su propio plan para sentirse segura.



Piense a cuál o cuáles de sus vecinos puede hacerles saber la violencia a que está expuesta y pídales que busquen ayuda si oyen alboroto en su casa.
Si parece inevitable tener una disputa, trate de que sea en una habitación o lugar de donde pueda salir fácilmente. Manténgase fuera de cualquier habitación en la que haya armas.
Practique cómo dejar su casa sin peligro. Fíjese qué puertas, ventanas, ascensor o escaleras serían más convenientes.
Tenga preparado un bolso con un juego de llaves, dinero, documentos importantes y ropa. Déjelo en la casa de un pariente o vecino por si tiene que irse de su casa de prisa.
Invente una palabra en clave para usar con sus hijos, familia, amigos y vecinos cuando necesite ayuda de urgencia o quiera que llamen a la policía.
Decida adónde ir si tiene que dejar su casa y tenga un plan preparado para dirigirse allí (aunque no piense que ha de tener que irse).
Siga sus instintos y apreciación de la situación. Si la situación es peligrosa, considere dar al agresor lo que demanda para calmarlo. Usted tiene el derecho de protegerse y de proteger a sus hijos.
Recuerde: usted no merece que le peguen o amenacen.


Fuente: Adaptado de Buel, 1995 (49).

Cómo promover las relaciones no violentas donde quiera que esté
Todos pueden hacer algo para promover las relaciones no violentas.

El personal de salud puede:
Educarse acerca del abuso físico, sexual y emocional y explorar sus propios prejuicios, temores e ideas tendenciosas.
Proporcionar atención estimulante y objetiva a las víctimas de la violencia.
Preguntar a las clientes acerca del abuso de manera cordial y cortés.

Los directores de programas de salud reproductiva pueden:
Establecer medidas y procedimientos para preguntar a las clientes acerca del abuso.
Establecer protocolos que indiquen claramente la atención y el envío apropiados de las víctimas del abuso a otros centros.
Promover el acceso a la anticoncepción de emergencia.
Poner sus instalaciones a disposición de los grupos de mujeres que tratan de organizar grupos de apoyo y celebrar reuniones.

Los líderes comunitarios y religiosos pueden:
Pedir comprensión, compasión e interés por las víctimas de la violencia.
Disputar las interpretaciones religiosas que justifican la violencia y el abuso de la mujer.
Ofrecer santuario temporal en sus establecimientos de culto a las mujeres en crisis.
Proporcionar orientación emocional y espiritual a las víctimas del abuso.
Apoyar los esfuerzos de las mujeres maltratadas para abandonar las relaciones que las ponen en peligro.
Integrar las discusiones sobre relaciones sanas y libres de violencia en los programas de educación religiosa.

Los medios de difusión pública pueden:
Respetar la vida privada de las víctimas de violación y no dar a conocer sus nombres sin su permiso.
Evitar el sensacionalismo al referirse a los casos de violencia contra la mujer, presentar los acontecimientos en su propio contexto y aprovecharlos como oportunidad para informar y educar.
Proporcionar espacio gratuito en el éter o en la prensa para transmitir mensajes sobre la violencia basada en el género y anuncios de los servicios disponibles.
Reducir la cantidad de violencia presentada en la televisión.
Crear programas de radio y televisión socialmente responsables que presenten relaciones equitativas y no violentas entre los hombres y las mujeres.
Crear programas que susciten el diálogo público sobre la coerción sexual, la violación y el abuso.

Los padres pueden:
Abstenerse de discutir delante de sus hijos.
Enseñar a sus hijos a respetarse a sí mismos y a los demás.
Fomentar la salud, la seguridad y el desarrollo intelectual tanto de sus hijas como de sus hijos, y estimular la autoestima.
Evitar pegar a los hijos; recurrir, en cambio, a formas no violentas de disciplina.
Enseñar a los hijos maneras no violentas de resolver los conflictos.
Conversar con los hijos sobre la sexualidad, el amor y las relacio

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Population Reports