CONTENIDO

        Capítulos
  1. La tierra y sus habitantes
  2. La contaminación y los riesgos para la salud
  3. La alimentación del mundo en el futuro
  4. El agua dulce: sangre vital del planeta
  5. Océanos en decadencia
  6. Los bosques: pulmones de la tierra
  7. La diversidad biológica en peligro
  8. Hacia un mundo habitable

TEMAS PRINCIPALES


Publicación del Population Information Program, Center for Communication Pro-grams, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.


Volumen XXVIII, Número 3
Otoño de 2000
Serie M, Número 15
Temas especiales

Presión de la población en
la diversidad biológica

La presión de la población ha desempeñado un importante papel en la pérdida de recursos biológicos (9). Las actividades humanas han acelerado el ritmo normal de extinción de las especies, o sea, el ritmo que podría esperarse sin la influencia de la humanidad, unas 1.000 a 10.000 veces, según de qué especie se trate (141, 246).

En un estudio de 50 países de Asia y de África que se extendió de 1980 a 1990, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) encontró que la mayor pérdida de hábitats naturales tenía lugar en áreas de elevada densidad de población, y la menor en áreas de baja densidad de población. En los 10 países con mayor pérdida de hábitats (85%, término medio), la densidad media de población era de unos 200 habitantes por kilómetro cuadrado. En los 10 países con menor pérdida de hábitats (41%, término medio), la densidad media de población era de 29 habitantes por kilómetro cuadrado (95).

Otros investigadores han llegado a conclusiones parecidas (9, 43, 179). Según una estimación, tres cuartas partes de la presión inducida por los seres humanos en los mamíferos y unos dos tercios de esa presión en las aves son el resultado de la fragmentación y destrucción de sus hábitats a medida que el hombre usa más tierra para la agricultura, industrias, carreteras y otros fines (43).

La migración humana y el comercio han presentado otros problemas a la biodiversidad al introducir el hombre muchas especies no nativas en áreas tales como Hawai, cuyos frágiles hábitats no pueden hacerles frente (19, 108). Por ejemplo, la fauna del mar Negro ha quedado casi exterminada, no sólo por la pesca excesiva y la contaminación, sino también por la introducción accidental de la medusa “peine de mar” del Atlántico Norte, especie que ahora comprende un 95% de la biomasa del Mar Negro (19, 153). En los Estados Unidos la introducción de especies no nativas ha estado implicada en un 70% de la extinción de peces de agua dulce (216).

Esta enfermera cuida plantas medicinales.

Lauren Goodsmith

Esta enfermera cuida plantas medicinales. Alrededor de 40% de los medicamentos modernos provienen de especies silvestres. La diversidad biológica también es esencial para la agricultura pues la infusión constante de nuevos genes es crucial para mejorar los cultivos alimentarios básicos.

Areas críticas de diversidad biológica

En 1988 Norman Myers acuñó el término “hotspots” para referirse a las áreas con superabundancia de especies vegetales y animales que urge conservar y que se ven amenazadas por las actividades del hombre. Con este término se designaron al principio 10 selvas tropicales húmedas (161), pero más adelante el número de “hotspots” se elevó a 18 y luego a 25. Colectivamente, estas áreas críticas para la conservación contienen poco más de la mitad de las especies terrestres en solo 2% de la superficie terrestre del mundo. En su mayoría, estas áreas están ya en grave peligro y han perdido tres cuartas partes de la vegetación original (155, 164).

Hasta ahora todas las áreas así identificadas están en zonas terrestres (270). Aún quedan muchas por evaluar e identificar en las zonas marinas, especialmente los arrecifes de coral, que según se cree, contienen más de un millón de especies que viven en menos de 1% de la superficie de la tierra (103, 270).

De los 25 “hotspots” terrestres, 9 se hallan en selvas tropicales húmedas, 5 incluyen selvas tropicales húmedas y secas, y otros 5 consisten en ecosistemas templados de tipo Mediterráneo. Además, 3 incluyen selvas tropicales húmedas, bosques secos y sistemas áridos, otro es un mosaico de bosque seco y sabana, mientras otro es un sistema de bosque templado y estepa, y el último es una región árida. Se estima que 75% de las especies animales terrestres consideradas en peligro o amenazadas viven dentro de estas 25 áreas prioritarias para la conservación (155) (ver el mapa).

El estado precario de la mayoría de estas áreas de gran diversidad biológica es el resultado del crecimiento de la población y la migración a estas zonas. En un estudio de PAI se encontró que en 1995 vivían dentro de estas áreas unos 1.100 millones de personas, o sea, 20% de la población mundial. Además, la tasa de crecimiento anual de la población de estas áreas era del 1,8%, término medio, considerablemente más alta que la tasa mundial del 1,4%, e incluso superior al promedio correspondiente a los países en desarrollo del 1,6%. En el estudio de PAI se concluye que “los cambios ambientales inducidos por el hombre” continuarán ejerciendo presión en los “hotspots” y que, por lo tanto, la conservación de la diversidad biológica requiere que se preste especial atención a las tendencias demográficas (35, 36).

¿Qué puede hacerse?

Los científicos indican tres iniciativas en particular que podrían ayudar a proteger la diversidad biológica, y ayudarían incluso a asegurar que no llegue a extinguirse la vida humana en la tierra (9, 141, 163, 216) (ver el recuadro Cinco extinciones, y se sigue contando).

Proteger a los áreas críticas. Con el aumento del número de organizaciones que se ocupan de proteger estas áreas en peligro o “hotspots,” las especies que las habitan podrían tener mayores probabilidades de sobrevivir. En 1989 Conservation International y la Fundación MacArthur fueron los primeros en adoptar el concepto de “hotspots” de diversidad biológica como principio rector para las inversiones en conservación ambiental (155). A medida que se identifiquen nuevas áreas críticas en zonas marinas y se agreguen a las 25 ya identificadas en tierra, la protección deberá extenderse también a ellas (270).

Salvaguardar del desarrollo las áreas naturales protegidas. En los últimos dos decenios la presión de la población y la escasez de tierras arables han forzado a unos 200 millones de campesinos desposeídos de tierras a abandonar las zonas agrícolas tradicionales para dirigirse a tierras protegidas de gran diversidad biológica. Estos “agricultores migratorios”, como los llama Myers, no tienen otra alternativa que explotar las especies animales y vegetales de estos “oasis biológicos” (164). Para proteger estas áreas naturales habrá que esforzarse más por ayudar a los agricultores a asentarse en tierras productivas, mientras se contienen las futuras corrientes de población dirigidas a las áreas naturales protegidas.

Aplicar el Convenio sobre Diversidad Biológica. Este Convenio, que se puso a la firma en la Cumbre de la Tierra en Río, entró en vigor en diciembre de 1993 y hasta ahora ha sido ratificado por 175 países. El Convenio tiene tres objetivos principales: conservar la diversidad biológica, asegurar su uso sostenible y garantizar la distribución justa y equitativa de sus beneficios.

Estados Unidos ha rechazado este tercer objetivo tal como se lo ha redactado, en gran parte debido a la influencia de la industria farmacéutica. Como resultado, Estados Unidos no ha ratificado el Convenio y no es probable que contribuya a ponerlo en vigor hasta que se logre llegar a un acuerdo sobre la manera de compensar a la industria farmacéutica estadounidense por los costos de la exploración biológica (6). No obstante, es probable que el Convenio sea un importante instrumento para la conservación, y los 175 países que lo han ratificado pueden redoblar los esfuerzos destinados a alcanzar sus objetivos.


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